miércoles, 4 de septiembre de 2013

Las madre y las hijas



¡Menudo tema! La relación madre e hija es quizá la más estrecha, equívoca y compleja de nuestra vida. Todas sin excepción somos hijas con respecto a una madre (incluso aunque no la hayamos conocido); y algunas seremos a la vez, madres e hijas. En una relación entre madres e hijas las cosas no suelen ser fáciles: hay silencios que esclavizan, acciones desviadas, olvidos voluntarios, rencores no señalados, dolores no llorados, expectativas frustradas, incomprensiones y heridas sin cerrar. Entre una madre y una hija, entre dos mujeres, se produce un choque que, más que generacional (que también), es íntimo, primario, biológico...Leer mas.




Sencillo y profundo, con este post Monica Felipe Larralde nos invita a reflexionar sobre la relación Madre-Hija...una relación que nos condiciona y nos inunda de forma consciente pero también y sobretodo de forma sutil y silenciosa.

Lorena.

viernes, 16 de agosto de 2013

Nuestros bebes no van a salvarnos

Leyendo el ultimo articulo del blog de tenemos tetas, me he inspirado a seguir reflexionando sobre la verdad en la crianza con apego o crianza natural o el nombre que queramos darle...Ileana Medina cuestiona si no será este otro lugar neurótico donde sentirnos seguros...Creo que sí. Y es algo que llevo tiempo pensando y sintiendo. Y cuando los niños van creciendo  la crianza natural dará paso a la educación alternativa donde también allí podemos ver como personas con grandes carencias y problemas intentamos alcanzar un ideal  demostrando una y otra vez que no solo no lo logramos sino que hacemos verdaderos desastres...
Por todo esto y para no oscurecer demasiado el panorama sino para poner un poco de luz sobre el tema, pregunto:
Que podemos hacer para no perdernos? Que queremos hacer si sentimos que creemos en otra educación, en otra crianza pero no queremos que se convierta en otro espejismo , en otro ideal por el que pelear???

Opino lo siguiente: 


Debemos primero respirar .... Sentir como late nuestro corazón, como están nuestras piernas, nuestros brazos, que pensamientos vienen a nuestra cabeza....después encontrar en nuestro corazoncito a la niña que fuimos, con su abandono, con su rabia, con su pena. Una vez encontrada mirarla y amarla. Darle todos esos besos y abrazos que no tuvo. Después explicarle también que nada va devolverle ese paraíso perdido, ni el éxito en el trabajo, ni su media naranja, ni tampoco su niño querido donde volcar todas sus esperanzas. No, ni siquiera ese bebe tan especial al que  podemos llevar en modernos carritos o portear con los más modernos fulares, mas tarde llenar de juguetes, sean de plástico electrónico o de madera Montessori, después las mejores escuelas, estudios, viajes, idiomas  y después....resulta que se van!!! Y volvemos a estar de nuevo a solas con nuestra niña herida....


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Ni los niños van a curar nuestras heridas, ni ser las mas leídas en facebook ni rechazar a otras personas nos va a devolver la felicidad....Por suerte o por desgracia, así es.
Solo nosotras tenemos el poder de sanarnos a nosotras mismas de darnos ese amor que necesitamos para sentirnos felices y dignas;
Entonces la crianza natural es lo más natural de verdad que existe y no hay que justificarse ante nadie ni ante nada...
Mi perra Lúa, una andaluza ratonera, ha tenido cuatro camadas de entre tres y seis cachorros cada una. En todas cuido de ellos sin apenas moverse hasta que fueron independientes y no se puso ninguna medalla por ello.
Hacia lo que tenía que hacer. Pues así haremos nosotras cuando estemos más sanas con nuestras crías. Lo que tenemos que hacer y ya está. Y mientras nos sanamos, apoyémonos unas a otras, comprendámonos en este proceso largo, contemos con humildad a nuestros hijos lo que nos impide  estar al cien por cien....y como siempre pongamos a todo esto un poco de humor y un poco de sonrisa, nuestros hijos también harán terapia y constelaciones familiares, o creíamos que íbamos a  librarles de hacer su propio camino...??


Ni los vamos a librar a ellos ni a nosotras de hacer el nuestro ....
Rocio.
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martes, 16 de julio de 2013

¿Está llegando a su fin tu baja maternal?

Es increible lo rápido que pasa el tiempo y más aún cuando tenemos un bebé.

Es algo que siempre nos dicen y ciertamente es así, durante el embarazo muchas creemos que esos "ridículos" cuatro meses nos darán para colmar a nuestro retoño de besos, abrazos, atenciones y caricias..pero que pasa cuando cuando comienza la cuenta atrás?

Para muchas mujeres es un momento de gran angustia y desolación el imaginar que tienen que dejar a su hijo en otras manos y marcharse a trabajar; y es por esto que para muchas, es el momento más idóneo para sacar fuerza y creatividad y poner en marcha aquel proyecto que llevaba años en un cajón o aquella idea que de repente sienten con tanto entusiasmo en su interior...

Recuerdo que, en mi caso, me despedí de mi trabajo diciendo que volvería después de los cuatro meses. Aunque en mi interior no estaba tan claro, si que es cierto que tenia esa sensación de miedo a la falta de trabajo y al después ¿que???...
Pasaron los primeros meses, los segundos, los terceros...y efectivamente, nunca más volví...
Hoy estoy convencida de que quiero trabajar y que quiero estar cerca de mi hija, pero siendo la dueña de mi tiempo, y la dueña de mis decisiones.
Hoy me hallo desarrollando mi propio emprendimiento ilusionada y entusiasmada, más que si estuviera haciendo cualquier otro tipo de trabajo que me proporcionara "seguridad" y "comodidad".
No sé donde me llevará, si me irá bien o no, lo que si sé es que me debía a mi misma "confiar en mi" y darme esta oportunidad.

Quiero compartir con vosotras este vídeo de Azucena Caballero, la Coach de la mamás emprendedoras, a mi me motiva un montón¡¡...es un poquito largo, pero os aseguro que merece la pena verlo aunque sea a trocitos...es muy probable que os ayude a despertar cosas dormidas o a daros aún más confianza¡¡

Un abrazo a todas¡¡

Lorena.





lunes, 1 de julio de 2013

¿Podemos pasar un día sin hacer nada con nuestros hijos?


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Mas a menudo de lo que podais imaginar me encuentro con mamás y papás que sencillamente no saben qué hacer todo el día con sus hijos.
 Es verdad que la convivencia con niños tiene cierta complicación y que nuestra vida moderna no está adaptada a las necesidades de mamás y niños.
Las casas son demasiado pequeñas y no tienen los espacios adecuados para que los niños jueguen tranquilos y las familias se han reducido a la pareja y el/los  niños resultando esto asfixiante  para todos los miembros.También es cierto que a medida que los niños crecen van necesitando amigos y espacios distintos al familiar.
Sin embargo, pienso que hay algo mas allá que impide disfrutar del día a día sin ningun plan especial.

Voy a contar la historia de Marta:

Marta era una chica trabajadora, con muchas inquietudes, muchas amistades y muchos proyectos. Marta, siempre se conoció a ella misma a través de las cosas qué hacía y es mas, del efecto que en los demás tenían. Cuando Marta era pequeña aprendió que algunas cosas hacían sonreir a papá y a mamá, que algunos comportamientos eran aplaudidos mientras que otros le hacían sentirse lejos del amor de aquellos que tanto necesitaba. Esta sensación llenaba de dolor a la niña que era Marta y empezó a idear estrategias para sentirse mas amada ya que ésto era vital para ella.
Y así aprendió a sentirse  valorada y viva a través de sus estudios, de sus logros profesionales, y de cada uno de sus avances. Marta aprendió a ser  a través de sus actos ya que parecía que ella por sí misma no era suficientemente buena.Y así Marta creció  esforzándose cada día en ser un poco mejor, encontró alguién con quien compartir su vida  y tuvo un hijo.


Entonces Marta  maravillada de esta experiencia diferente a todo aquello que había ocurrido en su vida, quería entregarse en cuerpo y alma a esta criatura que tenía entre sus brazos. Pero mas pronto que tarde Marta empezó a sentirse desvalorada, con la autoestima mas baja y con menos energía. Sus proyectos estaban parados, sus relaciones sociales habían disminuido y si bién se sentía feliz de haberse convertido en madre otra parte de ella se sentía mas y mas triste cada vez menos ella misma. Una gran ansiedad inundaba su cuerpo y segun pasaba el tiempo mas y mas necesitaba nutrirse de todo aquello que hacía antes para no morirse de hambre.

¿Qué le estaba ocurriendo a Marta?  Su personaje se estaba desdibujando.Desde niña  se esforzó en construir este personaje que nunca acababa de ser del todo perfecto, aunque por momentos funcionaba y daba un sentido a su vida. Ahora que se dedicaba a su bebé y no a cultivar su personaje se sentía feliz por un lado pero  se sentía morir por el otro.

Algo no cuadraba. Marta no podía maternar a través de su personaje.Sólo podía maternar de una forma féliz a través del ser. Su bebe no necesitaba sus notas, sus resultados, su eficiencia, su bien hacer, ni siquiera su simpatía, ni sus encantos ...
El bebé no necesitaba planes especiales, ni ropas maravillosas, ni estimulación especial, ni paisajes hermosos, ni conversaciones interesantes,ni viajes, ni buena literatura, ni arte, ni música, ni nada mas que una mamá que sea junto a él, lo proteja, lo nutra y lo ame.
Y para ella dar esa protección, amor, nutrición debía despojarse en gran parte de aquello que sobra y para eso hace falta mucha pero que mucha valentía cuando hemos dedicado una vida a caminar en otra dirección.
La gente paga fortunas por cursos de meditación, por formaciones espirituales y caminos de crecimiento.La naturaleza, tan sabia como siempre nos lo pone muy fácil y a una grán mayoría de personas nos da un bebé entre los brazos y nos dice: "te ha llegado el momento de crecer." Puedes escuchar el mensaje pero también puedes huir o cerrar los ojos.La vida seguirá adelante de todos modos pero tu habrás perdido una grán oportunidad.



Si eres una mamá que a veces en contacto con tu bebé te encuentras con una especie de ansiedad, con una sensación de no estar haciendo nada, de no ser tu...
Míralo, vívelo, siente esa carencia, siente esa sed, ese hambre, dale la cara, porque esta sensación que tu bebé te muestra no la trae él, está en el fondo de todos los instantes de tu vida incluso de aquellos que parecen tan brillantes, intensos y felices.
Si te atreves a mirar cara a cara a esa angustia, incluso a sonreirla y abrazarla habrás dado un gran paso. Y poco a poco, si la observas con frecuencia también ella empezará a desdibujarse....
No te preocupes, volverán las actividades, los trabajos, los éxitos y los fracasos pero si hemos caminado hacia el ser  ya no nos lo creeremos tanto. Y además, podremos pasar largos días de aburrimiento felices junto a nuestros hijos.
                              Rocío. 

martes, 18 de junio de 2013

La Pareja Tras el Nacimiento de un Hijo

Hace un tiempo asistí a una conferencia que dio Mónica de Felipe de Grupo Maternal sobre la crisis de pareja tras el nacimiento de un hijo. La charla se llama "de pareja a trío" y puedes escucharla aquí, es muy recomendable.
Cuando terminó la charla y los asistentes empezamos a intervenir, me resultó muy llamativo como varios asistentes se pusieron a la defensiva por un comentario que hice. Hablando del papel del padre y de la madre, comenté que la mayoría de problemas derivan de la confusión en las jerarquías, es un tema claro de liderazgo. Que en la gestión de la crianza (hablo de los 9 primeros meses) la madre está conectada al bebé y es la que decide). Estando clara esta jerarquía y siendo la madre una buena líder, es decir conectada con su poder y segura de su capacidad de decisión, se suavizan todos los problemas.


Hasta dónde sé y desde mi experiencia entiendo que si la mujer se empodera y actúa como líder todo se recoloca fácilmente a su alrededor. Bert Helinguer (el creador de las constelaciones familiares) dice que una frase sanadora de la pareja es que la mujer diga al hombre "Yo te sigo si tu me sirves". Para mujeres con nuestra educación suena machista pero para mi, con la maternidad a adquirido mucho sentido. Antes de estar embarazadas podemos jugar a ser iguales, a partir del embarazo la diferencia se hace presente.


La mujer está entregada en cuerpo y alma al nuevo ser, está dando y dando, anteponiendo sus necesidades a las del bebé, en la mayoría de los casos. La madre cambia totalmente su vida, sus actividades, casi pierde su identidad exterior. Todo aquello con lo que antes de identificó su independencia, su capacidad de generar dinero, su imagen física, sus adicciones, su trabajo productivo y/o creativo quedan aparcados por un tiempo para dedicarse al bebé. La madre se encuentra en un vacío que revela un laberinto emocional que antes había permanecido bajo control, sus prioridades cambian y le cuesta comprenderse y aún más comprender a su pareja.

El padre deja de recibir la atención de su pareja, cuidados, sexo, y a cambio tiene que cuidarla, proveer para todos y hacerse cargo de más tareas y responsabilidades del hogar que antes. También se encuentra en un vacío fértil que le brinda la oportunidad de salir fortalecido y de madurar. De eso se trata la crisis, es una oportunidad de maduración para la pareja. Es un aprendizaje del muno del otro, se necesita mucha comunicación. El padre mantiene el ancla de la familia con el mundo y la madre muestra al padre el mundo de la conexión con el bebé, para poco a poco aprender a ser padre, a pensar en las necesidades de ese nuevo ser. Unos años más adelante él padre adquirirá el papel protagonista.

En las pasadas Jornadas de Crianza en Red en la intervención de 
Alejandro Busto hablaba de este orden: La mamá cuida al bebé, el papá cuida a la mamá y alguien preguntó ¿Y quién cuida al papá?
El contestó honestamente que su propia madre. Esto lleva a la conclusión de que un hijo bien maternado será un buen padre y también cambia por completo la concepción del papel de la suegra.
Ya estoy pensando en que cuando sea suegra crearé el blog "Suegras conscientes". . . Queda mucho para eso, mejor escribo un post cuando pueda.

Para terminar un consejo práctico. Roberto y yo cuando esperábamos a Martín, conscientes de lo importante que es el papel de los dos padres en el desarrollo cerebral del bebé, principalmente los primeros tres años decidimos hacer un acuerdo:

Llevamos cinco años conviviendo en pareja, lo que significa que podemos hacerlo. Así que los próximos tres años nos comprometemos a seguir juntos y ha arreglar las diferencias que surjan por el bien de nuestro hijo. 

Lo interesante de este pacto es que cada desencuentro y cada discusión siempre han tendido a la construcción, a la comunicación y al diálogo. El separarnos no es una posibilidad en este periodo.
Nos ha ido muy bien, ya va ha hacer dos años del nacimiento de Martín y hemos crecido muchísimo en este tiempo.


Laura Martínez Hortal

martes, 21 de mayo de 2013

HERMANITOS

Está claro que la llegada de un primer hijo produce cambios profundos en la vida de una pareja y claro esta en la madre y en el padre. Pero,¿qué pasa cuándo llega el segundo hijo? Los padres ya están mas preparados, se sienten relajados y su vida ya está hecha a medida de los niños. 
Sin embargo,hay un nuevo desafío pues el primer hijo que ahora tiene quizás dos, tres o cuatro años esta nueva situación le coge totalmente por sorpresa.

Voy a hablar de mi experiencia.

Cuando nació mi segunda hija Violeta, Antuan, el primero,tenía tres años. Era un niño, que yo consideraba casi grande ya que hablaba perfectamente, tenía mucha autonomía, no usaba pañales, dormía en su camita    ...además era de carácter tranquilo y suave.
Cuando nació su hermanita este niño comenzó a comportarse de maneras nuevas. Nerviosismo inexplicable,vuelta a la cama de papá y mamá, gritos...
Él me expresó cuando el bebé tenía apenas unos días:
-Mamá ¿por qué no dejamos al bebé debajo de la mesa y nos vamos?
Mas tarde mediante juegos, la asesinaba, la aplastaba,la tiraba por la ventana y otras acciones que probablemente he olvidado.En esa época descubrió el gusto por las armas y juegos bélicos con aquello que encontraba a su alcance como palos o ramas,ya que no solemos tener armas en casa ni acceso a ese tipo de juguetes.
Algunos días creía que mi dulce hijo se había transformado en un psicópata y que si no hacía algo sería alguien peligroso para la sociedad.

Yo, que creía que iban a quererse desde el primer día, porque en ningún momento iba a dejar de dar atención al hermano grande, me sentía fracasada, desanimada y agotada.
Amar es aceptar al otro de un modo incondicional y yo no lo estaba haciendo con mi hijo.
Querer continuamente que las cosas sean de otra manera es AGOTADOR. Luchar con lo que es la realidad nos llena de SUFRIMIENTO.
Entendí que yo no aceptaba los sentimientos de mi hijo y que al no hacerlo lo estaba de algún modo rechazando, lo que es igual a no amarlo. Esto empeoraba su situación porque venía a confirmarle una y otra vez lo que el tanto temía: 
" Mamá ya no me quiere."

Así que probé a aceptar la realidad que era esta: Mi hijo, de momento no podía querer completamente a su hermanita.
Aunque a veces tenía sentimientos de amor hacia ella también deseaba su desaparición y la vuelta al estado de armonía con su mamá.
Por eso, empecé a verbalizar aquello que el hacía y expresaba dándole un nombre y no rechazándole por ello..
-"Veo que te gustaría que ella no estuviera. Parece que estás muy enfadado con ella."
Y de ese modo al menos él empezó a sentir que yo no lo rechazaba por eso que el sentía y que aunque nunca le dejaría hacer un daño a su hermana tenía derecho a sentir esas cosas.¿Por qué?
Porque a él nadie le preguntó si quería tener una hermanita. Porque por su etapa evolutiva no estaba preparado para sentir empatía por otro, ni para compartir a mamá y papá.Porque yo misma inconscientemente le había rechazado en numerosas ocasiones desde la llegada de su hermana.
Tengo que decir que ahora que el nuevo bebé tiene ya dos años y medio y su hermano mayor tiene cinco y medio es maravilloso ver la relación que tienen entre ellos. Ahora si puedo decir que se quieren, que comparten y aprenden a estar juntos con sus diferencias. Todavía están en momentos diferentes y a menudo chocan sus intereses y cuesta compartir el mismo espacio.Sin embargo ahora puedo decir que predomina el amor sobre la rabia. 
Está claro que no todos los hermanos se muestran celosos al nacimiento de sus hermanos.Va a depender en gran medida de la edad del niño. Cuánto mas mayor mas preparado estará para aceptar la llegada de otro. También cuánto mas se halla sentido respetado y amado mas podrá aprender a amar y respetar a otro.
Lo que está claro y lo que yo aprendí de todo esto es que es mejor aceptar las emociones de un niño,(también las nuestras) sean las que sean, darles nombre, y dejarles sentirlas. 
Por favor, que nadie me mal interprete:¡¡ No hay que dejar pegar al hermano pequeño!!! También es nuestra responsabilidades poner límites a estas emociones y darles una buena salida ya que una vez mas el niño no esta preparado para ello.
En fin, para terminar decir que creo que es profundamente positivo para una persona tener hermanos y hermanas a pesar de los dolores que pueda traer en un primer momento.Aquel que tenga hermanos o hermanas ya nunca estará solo.

jueves, 16 de mayo de 2013

1ª Jornada sobre lactancia y y crianza respetuosa‏

El próximo Sábado día 18 de Mayo estaremos Lorena y yo (Laura Martínez), dando una charla en Antequera (Málaga) titulada: Las verdaderas necesidades de los bebés y de las mamás.
Si estás cerca y te apetece estaremos encantadas de conocerte.